Hay prácticas bancarias que no deberían sorprender, pero sí indignar. El cobro de comisiones indebidas es una de ellas. La última, como tantas otras veces, lleva el sello de CaixaBank: 42,35 euros por emitir un certificado de cancelación de hipoteca. Un documento que, según el Banco de España, debe ser gratuito.

La denuncia la ha hecho pública un abogado que no solo no se tragó la comisión, sino que la explicó con toda la crudeza que merece: “le quitan el dinero por la cara”. Y es exactamente eso. Una comisión que no está justificada, que no se comunica de forma clara, y que muchos clientes pagan por pura ignorancia. Porque CaixaBank sabe que reclamar por 40 euros da pereza. Y en esa pereza, construyen margen.

No es un error puntual. Es un modelo. Un modelo que convierte trámites simples en oportunidades de cobro. Que transforma derechos en servicios. Y que hace del cliente una fuente de ingresos por omisión.

¿Qué significa esto?
• Que CaixaBank cobra por un documento que no debe cobrar.
• Que si el cliente no protesta, paga.
• Y que si protestas… probablemente recuperes tu dinero. Pero tendrás que hacerlo tú.

¿Dónde está la banca responsable cuando más se necesita? Pues eso: en los folletos. Porque en la práctica, lo que hay es otra cosa. Una entidad que, mientras declara beneficios récord, rasca euros en la notaría como quien pasa la gorra. Con traje y corbata, claro.